
Soy María, la persona que está detrás de Punto y Seguido Atelier.
Empecé a bordar en un momento especialmente caótico de mi vida. Sentía que todo iba demasiado rápido y que me había desconectado de mí misma.
Necesitaba parar. Escucharme. Volver a mí.
El bordado fue mi refugio.
Cada puntada, una pausa. Una forma de estar presente, de respirar.
De ese proceso, de esa transformación, nació este proyecto.
Por eso se llama «Punto y Seguido».
Porque fue un punto. Un antes y un después.
Una pausa para seguir, pero de otra manera: más despacio, más consciente, más real.
Hoy, en el atelier, todo se hace a fuego lento.
Cada pieza es única, bordada a mano, con cuidado y alma.
No hay prisa. No hay producción en masa. Solo el deseo de crear con sentido.
Mi propósito es invitarte a lo mismo:
a reconectar, a elegir lo auténtico, a rodearte de cosas que duren.
Objetos que tengan historia, que abracen y acompañen.
Gracias por estar aquí.
Este espacio está vivo, como yo.
Y me alegra compartirlo contigo.